miércoles 3 de septiembre de 2008

Hoy en Alguien-se-hace-viejo: Rose


Benjamín dirá lo que quiera, que si se me ha olvidado y me lo ha recordado él, y tal, cual, Pascual. (Además se pavonea por haberte felicitado antes que nadie por Facebook.)

Pero ya lo tenía apuntado en mi agenda (para un año que de verdad la uso) y pensaba utilizar mi sección particular para cumpleaños felices, ea. (Luego llamo, cuando salga de la oficina y pueda comprar una tarjeta de recarga en el 7 Eleven.)

Así que muchas felicidades para mi hermana mayor, que no se lo pensó dos veces antes de venirse de visita a Filipinas, marido incluido. (Nota para abogados y analistas: subrayad la palabra 'marido' y comentadla con el compañero.) Pues tanto les gustó la primera vez, en vez de dos semanitas como en el primer año, volvieron éste y se quedaron un mes. Casi 1GB de fotos que me legaron en el disco duro, SIN CONTAR CON LOS VÍDEOS. Vaya, que koreanos y japoneses a su lado, unos aficionados. Así que he cogido una foto a voleo, del viajecillo a Hong Kong que les incluí en el itinerario.

¡Besitos intercontinentales (ho)!!

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PD: Si a corto/medio plazo aparece un chiringuito en Gijón que vende Bayley's Shakes, no hay duda: es ella. Se han comprado la megapicahielos del hiperespacio y andan cual alquimistas a ver si logran dar con la fórmula exacta del Juice Bar de Boracay.

lunes 1 de septiembre de 2008

Speaking in Tagalog: Lesson 7


Trabajo en una pequeña habitación de un Business Center con 2 filipinos: Russ y Ariel. Otras veces también está Madz, pero normalmente sólo somos 3. (Aunque se pasea mucha gente, incluyendo el jefe y el resto de compañeros del otro cuarto.)

Ayer Ariel me dice:

- Sylvie, puyat ako

Yo levanto una ceja:

- What does 'puyat' mean?

(Russ, mientras, está trabajando a su bola)

- It's when you stayed awake until late, so you are sleepless. Sobrang antok ako (= tengo mucho sueño)
- Ah, I see, and what is the word again?
- Puyat
- Puyat? Like the street? Senator Gil Puyat?


Russ rompe su silencio a carcajadas, y Ariel me sonríe:

- Yes, pffffhahaha, the spelling is indeed the same!

Nunca pensé que mi ingenuidad fuese a hacer tanta gracia. Pero seguro que ahora ya no se me va a olvidar cómo decir que me acosté tarde. Muy útil, eso seguro.

Y aquí viene cuando aclaro que "Sen. Gil Puyat Avenue" es donde está la Ofecomes, es decir, mi antigua oficina. También es popularmente conocida como Buendia Avenue, ya que aquí tienen la manía de cambiar periódicamente el nombre de las calles: Rada Street solía ser Thailand Street, Leviste Street fue otrora Alfaro Street, y así, ad infinitum. Así que esto supone una dificultad extra a veces cuando tratas lidiar con algún taxista. (Aparte de que si vas con acompañante/s de cháchara, no se os ocurra mencionar ningún nombre propio de lugar en vuestra conversación, porque inevitablemente acabaréis ALLÍ. ¿Que le has dicho al taxista que vaya a Fort Bonifacio pero estás contando -en español- cómo el otro día te compraste unas Adidas fake en Greenhills? No lo dudes, pondrá inmediatamente rumbo a Greenhills sin que le digas nada.)

Espero que Cañete, de quien hace poco tuvimos constancia acerca de sus negocios paralelos (foto cedida por José Manuel, maraming salamat), tenga a bien considerar estas cosillas en el adiestramiento de su flota de taxis. Esto es un pueblo, y al final todo se sabe; era cuestión de tiempo, Luis. (Y haces bien en poner el parasol, que aquí pega muy fuerte.)

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PD: Yo sí que no tengo nada que ver con el salón de belleza "Sylvie" en Santander.

Defínete en Tres Palabras I: Pool Tester Trainee


Se puede decir que ya por fin duermo como dios manda, aunque hoy es Lunes, y, como es normal, me ha costado despegarme de la cama.

El Viernes me llené la boca diciendo que no iba a salir (después de las actuaciones estelares de mi paso por España, como que me lo merecía), pero me acerqué a Absinth un ratito con la intención de tomarme sólo un par de copas. Digo intención, porque terminé a las 6AM desayunando en un chino (o sea que nada de tostadas con mermelada, que es lo que a mí me gusta) que hay detrás de la calle de las pilinguis con Jehan, Smiley, Russell (¡entiendo el acento de UN escocés!!) e Ismael. Bastante surrealista, pero muy divertido.

Como perdí gran parte del Sábado por hacer el vegetal, decidí cambiar mi estrategia, y cuando se puso el sol subí a la piscina. Pensaba en la saludable modorra que me iba a dar después de nadar y, aparte, que también iba a poder comprobar esa hipótesis que aventura que mi endodoncia y el submarinismo deportivo no son compatibles últimamente. (Aquella vez que fui a la playa en Marzo, que me daba problemas una muela bajo el agua, y mi posterior visita al dentista, etcétera.)

Hay curso de 'Advanced Open Water Diver' en dos semanas y me gustaría hacerlo, por tener el título oficial no sea que me dé por bucear en países más, cómo decirlo, rigurosos con los límites de las licencias. Para qué contar. Pero antes de pagar, y arriesgarme a tener que abortar en la inmersión 1 de 5 porque me está matando literalmente una muela; lo suyo es probar antes de una forma más barata, sencilla y fiable a ver si puedo. O sea, en una piscina y con un snorkel. Hasta ahí estamos de acuerdo el instructor, Patrick, y yo. (El pobre hombre tiene que estar frito de mis batallas por email.)

Pero la piscina de The Peak no pasa de la categoría de charco, ya que nunca llega a cubrir del todo. Lástima, porque donde vivía el año pasado, la piscina sí que tenía una parte donde yo ya no hacía pie. Después de refregarme en vano sobre los azulejos del fondo, decidí limitarme simplemente a nadar sin hacer el memo. (Aunque precisamente fui de noche para evitar testigos. El único: el segurata de ronda que pasó un par de veces, y me pegó el susto al encender las luces sin previo aviso.) Hay que ver lo místico que es estar a 35 pisos de altura, con un antenón de radiotelecomunicaciones encima. Aparte de que le ponen iluminación así como tenue, y da más yuyu.

Más tarde, cenando con Los Cañete en el Appartment 1B (donde hay que poner especial énfasis en pronunciar 'tap water' porque si no te puedes ver con una taza humeante de agua... qué pensaría el camarero que me iba hacer ¿una manzanilla??), decidimos que el Domingo sería un bonito día para ir a los karts. Por aquello de hacer algo diferente.

Así que *madrugué* (antes de las 10 cualquier Domingo para mí ya es pecado), y cuando llegamos a The Fort:

- Euh, ¿el circuito no estaba justo aquí?
- Cáspita, pues juro hace unos meses estaba

Supongo que al igual que en Santander ahora hay funicular, Manila también crece y cambia. Y Fort Bonifacio, en Taguig City, es una muestra fascinante de crecimiento exponencial. Lo que yo no me explico es que a los pijos filipinos no les guste ir de karting y lo hayan quitado.

Como hacía sol, optamos -para mi gozo nada secreto- por pasar el resto de la mañana en la piscina de su edificio. Ya he dicho que es la primera en mi Top Ten de Piscinas Pretties (hoy ya puedo adjuntar foto para dar fe) y, encima, tiene jacuzzi. Así que poco me importó que tampoco valiese para mi experimento.

Al final me acercaré mañana a mi antigua escuela, Scuba World, para probar de un momento en la piscina que me vio nacer como 'Frog Babe'. Tiene 4 metros de profundidad, a cruzar los dedos pues.

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PS: Jen, don't forget to put a comment if you finally keep reading the blog. Tell me what you don't understand; I know I use lots of Spanish slang, sori dear. Hope you enjoyed the ham with a good bocadillo! :-)

jueves 28 de agosto de 2008

Enfermedades Tropicales: la Disritmia Circadiana


Bonito el amanecer desde mi terraza, ¿eh?

Pues me cago en todo lo que se menea. Así de claro.

Es la tercera vez en mi vida que experimento el teletransportarme 6 horas hacia el futuro de una tacada, y, a día de hoy, ya puedo confirmar que es la peor con diferencia. Quizás porque ésta ha sido la vez que menos he dormido durante el vuelo. He aquí el primer MAL, aunque leve.

No obstante, ayer cometí el fatal error de saltarme la Importante Regla de Oro del Viajero Intercontinental de Oeste a Este, y sucumbí a una siesta después de trabajar. Segundo MAL, moderado, porque hay que tratar de adaptarse lo antes posible a los horarios del país destino. (Y echarse una cabezada a las 7 de la tarde es cualquier otra cosa menos una siesta.)

Pero el tercer MAL, espantoso, fue poner la alarma y despertarme para cenar algo. Tenía cargo de conciencia por haber subsistido durante todo el día con sólo un sobao y un donut, así que me levanté para prepararme unos noodles de sobre, de los de sabor Calamansi. Lo PEOR es que, aunque bastante lejos de ser una comida copiosa (lo cual me habría supuesto un MUY MAL como un piano de cola), me hizo perder por completo el hilo del sueño.

Una vez llegué a la vuelta-y-vuelta número 1000, decidí dedicarme a otras labores más productivas:

2AM

- Recoger las maletas y guardarlas en el armario (por fin)
- Sacar la ropa para la lavandería
- Juntar billetitos y la máxima calderilla posible para las facturas (*)

3 AM

- Navegar por Internet, 1ª parte. Leyendo Noticias
- Navegar por Internet, 2ª parte. Ojeando Foros

4 AM

- Jugar al Bomber Man de la PSP (fin de la batería)
- Resolver un par de Sudokus

5 AM

- Navegar por Internet, 3ª parte. Googleando Jet-Lag
- Acordarme demasiado tarde del par de Lexatines que tengo por ahí
- Sacar fotos del amanecer
- Navegar por Internet, 4ª parte. Llorando por Messenger a Antuán y Víctor: "No puedo dormir, buaaa"

6 AM

- Navegar por Internet, 5ª parte. Escribiendo Borrador para Blog

(...)

9 AM

- Hi Sylvie! How are you?
- Gosh, I haven't slept for the whole night
- So that's why you are here in the office so early!


O sea, que un bonito jet lag con guarnición y patatas que me llevo. A ver cómo aguanto hoy despierta hasta, por lo menos, las 9 de la noche o algo así, antes de volver a intentar de nuevo una cura en sueño. Con Lexatin, si hace falta, que ya son 4 días sin pegar ojo en condiciones. Y necesito un sueño reparador como sea.

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(*) Apuntes de Economía Doméstica Manileña I:
En Filipinas la electricidad es cara de cojones, así que lo suyo es disponer de electrodomésticos nuevos que aseguren un bonito y bajo consumo. Dado que no es mi caso, y mi frigorífico chupa más que un taxista madrileño en Barajas, y el calentador de agua parece una bomba termonuclear bajo el fregadero; he restringido su uso al mínimo, y así por fin mi factura de la luz se ha reducido a la mitad: de P2000 a P1000. Abrir antes el sobre ha sido tan emocionante como cuando me llegó la nota del TOEFL. Y me ha hecho la misma ilusión. Qué maruja me estoy volviendo, la virgen.

miércoles 27 de agosto de 2008

Sobrang antok ako

o "Tengo más sueño que una cesta de gaticos al lado de una estufa"


Featuring: Sauron, el felino de mi hermano y su novia
(o El-Desconcertante-Gato-que-mueve-la-cola-como-un-perro)


Aunque he dormido 8 horas del tirón, tengo tanto sueño acumulado (a mi 'timing' le faltaban 2 noches sin dormir), que no me he atrevido ni a bajar a comer. Porque lo mismo me quedo sobada en alguna mesa del Food Court, o, si pongo un pie en la calle, me voy a casa y no vuelvo.

Al principio llegué espabilada a la oficina, después de la impresión que me produjo encontrarme un cucarachón agonizando patas arriba a escasos metros de la puerta de mi piso (bueno, y también por un café), pero ya se me han ido pasando los efectos.

Aguardo aquí sentada (frotándome las manos de frío mientras navego errática por Interné, tras haber cargado todos mis servicios hasta el Domingo) a que el jefe se marche, o, mejor dicho, a que cualquiera se marche, para irme yo detrás. Quien sea, me da igual. Esto es como la primera vez que me presenté a Sistemas de Control sin una calculadora programable pepinota, y tuvieron que pasar 15 minutos de reloj antes de que me pudiera batirme en discreta retirada siguiendo la estela de otro. (Nota friki: Aprobé a la 5ª y, después de 3 HPs prestadas, lo hice con una Texas.)

El caso es que, aparte de mi falta de jeta (o de valor, no sé), tanta somnolencia me hace estar más torpe y despistada de lo normal.

Ayer me pasé tarde por la oficina (les gustaron los Filipinos por cierto, y se partían de risa cuando cuando les conté que los hay normales, negros, blancos y con leche), pero también me fui tarde. Una de mis compañeras se confundió, y se pensó que ayer era Miércoles en lugar de Martes (luego soy yo la del 'jet lag'), con lo que se olvidó de enviarme algunos contenidos que había que actualizar en el día. Y yo: "Tranquila, no pasa nada, lo hago ahora de un momento, si me viene bien para coger otra vez el horario manileño; porque si estuviera en casa estaría durmiendo... (Ay, ojalá...)"

Cuando terminé, pasé por el McDonalds, me fui a casa, y, aun así, me quedé hasta las 11 y pico enredando en el portátil. (Me cago en los virus y en toda su estirpe.) Al ir a poner la alarma me di cuenta, no sin una cara de horror tipo la de "El Grito" de Munch, de que me había dejado el móvil en la oficina. Y parecerá una chorrada, pero seguro que eso es algo que nunca nunca le hubiera pasado a un filipino. (Más que nada porque lo hubiera notado durante algún momento del trayecto de retorno a casa, al ir a escribir su SMS número 135 del día.)

Suerte que conservo aquí mi antiguo móvil patata, porque no me imagino a mis lobby-boys haciéndome de servicio despertador tipo hotel:

- Hi, Ma'am, good morning! Time to wake up!

Llega a ser por mí, y seguro que todavía estaría durmiendo a estas horas.

(Ay, ojalá...)

Aunque, anticipando una próxima entrada con algunos de los "choques culturales" de pasar unos días en la patria después de tanto tiempo en Filipilandia: ¡¡echo de menos dormir arrebujada bajo una manta!!!

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PD: ¿Oigo que el jefe recoge?? ¡Ruido celestial para mis oídos!

martes 26 de agosto de 2008

Balikbayan Girl


Justo acabo de poner un pie en mi filihogar.

No pegué ojo apenas en el hotel, ni idea de por qué. El vuelo a Amsterdam muy tranquilo, pero el avión de Manila salió con retraso por problemas técnicos. Y, aparte de que se me ha hecho ETERNO (habré dormido 20 minutos malamente y en total), me han puesto en una de las comidas beef al curry, que en mi casa ya se sabe cuánto me gusta. (Aunque la bandeja ha quedado limpia limpia.)

Pues eso, se avecina un super jet lag de la muerte. Por lo pronto ahora me voy a tirar en plancha sobre la cama antes de pasarme por la oficina, que tengo una cuenta pendiente con Morfeo. Estoy que no sé ni por dónde me pega el aire.

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PD: Menos mal que sí que he sacado alguna foto pretty de la Bahía de Santander, que si no...

domingo 24 de agosto de 2008

Funiculi, funiculà


Antuán dice:

-Ya sé que te dije que tu misión era conseguir que las niñas aguantasen más de farra, pero, tía, te has pasado...

Se me acaban las vacaciones y en unas horas marcho para Madrid. Espero que Víctor me reciba con cartelito (que siempre hace ilusión) y una recortada, por si acaso tengo que convencer a algún otro taxista para que me lleve al hotel. Y mañana otro empacho de avión para llegar a Manila el MARTES a las 9AM, hora local. Mi plan es: dejar las maletas en casa, ducharme, pasarme por la oficina, camelarme al jefe con sobaos pasiegos y Filipinos, y marcharme pronto a descansar. No sé si colará, pero bueno, yo lo intento.

Se me ha pasado la semana que ni me he enterado, y me he dejado por hacer un montón de cosas y, sobre todo, de ver a más gente (y más a gente). Pero sólo por gloriosos momentos como el del Sábado de madrugada, en el que terminamos 5 energúmenos montados en el funicular del Río de la Pila cantando lo que da título a la entrada de hoy (menos Beatriz que quería irse a casa a sobar y nos increpaba con todo menos con dulzura), ya me doy por satisfecha. Grande, muchachos, muy grande; todavía lloro de la risa. Os echaré de menos, y tal, aunque anoche cené tantas rabas que no quiero ni olerlas en un tiempo. Unos 3 meses, más o menos.

Lo dicho, próxima conexión desde Asia.

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PD: Aunque he estado bastante off-line, leí todos los comentarios del otro día, tanto aquí como en el Fotolog, y se agradecen, pero estoy hecha una haragana para contestar. (En realidad, sólo he respondido a mails desde Japón, y a mi amigo Ben, que quería una bola de nieve de 'pasalubong'. Lo que ha costado encontrar una que no fuera de purpurina, qué fuerte.)

miércoles 20 de agosto de 2008

19 Líneas de Autobús (No me lo puedo creer)


Seguro que esta foto te gusta más, Benji.

Les prometí a Ana y a Oskar una visita y una entrada, y aquí está. Ésta es su mascota, Vlad el Empalador, que habita en Nexus-4, la tienda friki que regentan en la c/Madrid. (Sí, esto es publicidad gratuita, y qué.) Aunque decían que no, Vlad sí que pincha, que luego me estuvieron picando un buen rato las manos. Pero mola mucho, y además cuando se asusta... ¡¡HACE BOLA!!

El viaje fue largo, aunque más eternas se me hicieron las 2 horas y media del vuelo Amsterdam-Madrid, que las 14 de Manila-Amsterdam. Y eso que en 14 horas SÓLO me levanté UNA VEZ, ya que me tocó ventanilla y las 2 filipinas que se sentaban a mi lado fueron durmiendo durante tooodo el tiempo. A 3 horas de aterrizar, y después de 5 películas y 2 capítulos de televisión, 2 cafés y 10 vasos de zumo y agua, ya fue algo como "Please, I need to go to the toilet!". Para colmo, en Amsterdam se me acabaron los kleenex, y no encontré ningún sitio donde comprar más paquetes, así que tuve que hacer acopio de servilletas y papel higiénico para poder sobrevivir el resto del viaje con mi catarro que, para aquel entonces, estaba ya en pleno apogeo. (Nota mental: En Schiphol nunca más ponerse en la cola de inmigración detrás de filipinos. Las filas "Only UE Passports", SIRVEN PARA ALGO.)

Mi reencuentro con la amabilidad española fue más emocionante que el año pasado. Que ya es decir. Después de esperar en vano el transfer al hotel, y comprobar, gracias a dos holandeses que me prestaron su teléfono para llamar (mi saldo español había caducado y mi roaming filipino sólo permite mandar SMS), que había perdido el último minibús gratuito, pensé que coger un taxi, de entre los 30 que se amontonaban en la otra acera, sería sencillo. JA, QUÉ ILUSA.

Ahora ya lo sé. Que tienen la obligación de llevarme donde me plazca. Y que con el número de licencia se les puede denunciar. Pero, tras 20 horas sin dormir, resfriada, con 35 kilos de maletas a cuestas; me hicieron la putada. Y, aparte de dejarme tirada sin explicarme por qué, el trato fue completamente despreciable. Se les transformó la cara cuando les dije que iba a un hotel dentro de Barajas, y, oh, pobrecillos que están en crisis, me apearon sin miramientos. "Y no te quedes aquí, que encima me vas a buscar un pollo", me dijo el segundo.

Han pasado varios días y pienso lo mismo. Que si algún día amanecéis en una cuneta cubiertos de moscas, no pienso sentir lástima. Por hijos de puta.

Rabiosa, volví al aeropuerto y pregunté a las chicas de información. Ellas, pese a su buena voluntad, se confundieron de hotel (parece ser que antes el Meliá se debía de llamar NH, porque no fueron las únicas) y me mandaron al metro, a la estación anterior. Cuando por fin salí al aire libre, pregunté a las dos únicas almas vivas que había en la calle si sabían dónde estaba el hotel.

- Ni idea, pregunta dentro, que todavía hay alguien en la ventanilla y te podrá dar un plano aunque sea.


Bajé, pregunté, volví a salir.

- ¿Qué te ha dicho?
- Que tire todo recto por esta calle, y que los hoteles están como a 5 minutos andando, y...


Imaginándome perdida y desamparada a la 1 y media de la mañana, por ir caminando sola por Madrid arrastrando 2 maletas y una mochila, exploté, y les conté toda mi odisea.

- Ay, mujer, tranquila, mira, vamos a preguntar a este taxi, ¿usted puede llevar a esta chica a su hotel? ¿Ves? Éste te lleva, que tengas buena suerte...

Así que, gracias a esta pareja, pude llegar. Si no, hubiera echado a andar sin saber que el hotel que me habían indicado en la estación era otro que no tenía nada que ver con el mío, que para colmo estaba bastante más lejos. (Algo más de 10 EUR de carrera.)

En fin, güelcom tu Espein.

Ya en Santander, las vacaciones muy bien. Mi gato me va haciendo un poco más de caso (al final, nadie mejor que yo sabe dónde rascarlo y cómo), ya he conocido al gato de mi hermano, y me paso los días de tortillas, cañas y cafés con mis amigos. Por suerte, hay cosas que nunca cambian. Aunque Santander esté de un moderno que no se aguante, con funicular y todo.